El lado oscuro de los productos cannabinoides

Hacia una mayor comprensión de los riesgos y efectos adversos de los cannabinoides sintéticos

Dr Luis David Suárez

ago 26, 2024

El panorama en constante evolución de la industria del cannabis ha llevado al surgimiento de varios cannabinoides, incluidos algunos sintéticos como el delta-8-THC, el delta-10-THC y el hexahidrocannabinol (HHC). Si bien estos productos se comercializan como alternativas legales al cannabis tradicional, su seguridad y sus posibles riesgos para la salud están cada vez más bajo escrutinio. Esta publicación profundizará en las complejidades que rodean a estos cannabinoides, centrándose particularmente en sus efectos adversos y los riesgos asociados destacados en la literatura reciente.

El panorama legal y el surgimiento de los cannabinoides sintéticos

La Ley Agrícola de 2018 marcó un punto crucial en la legislación sobre el cannabis de los EE. UU., diferenciando el cáñamo industrial de la cannabis psicotrópica y permitiendo la proliferación de productos derivados del cáñamo. De acuerdo a esta ley, todo producto de cannabis que contenga menos del 1% de THC se puede considerar como cáñamo industrial. Esta legislación abrió inadvertidamente un “vacío legal” que condujo a la creación y comercialización de varios cannabinoides psicoactivos sintetizados a partir del cannabidiol (CBD) y otros componentes del cáñamo. Entre ellos, el delta-8-THC ha ganado popularidad, promocionado por sus efectos psicoactivos “más suaves” en comparación con su contraparte más conocida, el delta-9-THC.

En México, estos producto se comercializan ampliamente a través de apps o smoke shops, por lo que están fácilmente disponibles para el público. Hay que resaltar que los consumidores los buscan porque en México no hay delta-9-THC regulado (legal) y esta es la principal razónpor la  que se consumen. Si en cambio, tuvieramos delta-9-THC legal disponible, nadie se interesaría por estos cannabinoides “emergentes”.

Sin embargo, la legalidad de estos productos no garantiza su seguridad. El rápido crecimiento del mercado de cannabinoides sintéticos ha superado el establecimiento de marcos regulatorios y estándares de seguridad, lo que da como resultado productos que a menudo carecen de pruebas rigurosas de calidad y seguridad. La mayor disponibilidad de estos productos, particularmente en jurisdicciones donde el cannabis recreativo sigue siendo ilegal, plantea importantes preocupaciones de salud pública.

Entender los cannabinoides sintéticos: un arma de doble filo

Los cannabinoides sintéticos como el delta-8-THC, el delta-10-THC y el HHC son formas modificadas químicamente de cannabinoides naturales. Si bien pueden brindar a algunos usuarios una experiencia más suave o diferente en comparación con el cannabis tradicional, también conllevan un conjunto único de riesgos y posibles efectos adversos.

1. Falta de investigación toxicológica: una de las preocupaciones más urgentes con respecto a los cannabinoides sintéticos es la ausencia de estudios toxicológicos exhaustivos en humanos. A diferencia de los cannabinoides naturales, que se han estudiado ampliamente, las variantes sintéticas a menudo se producen en entornos no controlados, lo que genera inquietudes sobre su seguridad y posible toxicidad.

2. Contaminantes y subproductos: los procesos de producción de cannabinoides sintéticos pueden generar una variedad de subproductos químicos que pueden no estar adecuadamente caracterizados o comprendidos. Los productos derivados de reacciones catalizadas por ácidos, por ejemplo, pueden contener varios isómeros y contaminantes no probados que plantean riesgos desconocidos para la salud. Análisis recientes han descubierto que muchos productos de Delta-8-THC disponibles comercialmente están mal etiquetados y contienen sustancias no incluidas en la lista y potencialmente dañinas.

3. Efectos adversos para la salud: Los informes de efectos adversos asociados con los cannabinoides sintéticos han ido en aumento. Los usuarios han experimentado síntomas como alucinaciones, vómitos, dificultad respiratoria y pérdida del conocimiento. Entre diciembre de 2020 y julio de 2021, la FDA recibió numerosos informes de eventos adversos relacionados con los productos ACRCC-D8-THC, y varios pacientes requirieron hospitalización. La presencia de cannabinoides sintéticos en los cigarrillos electrónicos y otros productos también se ha relacionado con un aumento de las lesiones pulmonares relacionadas con el vapeo, conocidas como EVALI (e-cigarrete and vape associated lung injury, por sus siglas en inglés).

Riesgos específicos asociados con el delta-8-THC, el delta-10-THC y el HHC

En general, entendemos el receptor cannabinoide como un interruptor, que se activa o enciende en presencia de un fármaco agonista, y que se inactiva o apaga en presencia de un fármaco antagonista. Sin embargo, la realidad es que ese interruptor es más bien una especie de “dimmer”, más que un simple encendido/apagado. Esto quiere decir que hay agonistas que suben el dimmer hasta el 100, y otros agonistas que apenas lo suben hasta el 10. Este es el caso del delta-9-THC y de la anandamida, que son el fitocannabinoide por excelencia de la planta y el endocannabinoide más importante, respectivamente. En términos prácticos, el estado psicotrópico que se produce con THC o anandamida es mucho más suave comparado con el que se produce con delta-8-THC, HHC o delta-10-THC pues son agonistas mucho más potentes del receptor CBR1. De ahí su peligrosidad, pues los consumidores pueden dejarse llevar por la idea de que al provenir del CBD estos productos no son psicotrópicos y probablemente se lleven una muy desagradable sorpresa al consumirlos.

1. Delta-8-THC: Si bien se comercializa como una alternativa menos potente al delta-9-THC, el delta-8-THC lo cierto es que si produce efectos psicotrópicos e interfiere con las funciones cognitivas y motoras. Además, la falta de regulación y estandarización en su producción genera inquietudes sobre la pureza y la potencia de los productos disponibles. Esta inconsistencia puede llevar a efectos inesperados y potencialmente peligrosos para los consumidores.

2. Delta-10-THC: Similar al Delta-8, el Delta-10-THC es un cannabinoide sintetico que ha ganado atención por sus supuestos efectos leves. Sin embargo, la investigación limitada sobre su farmacología y sus posibles efectos secundarios significa que los usuarios desconocen en gran medida los riesgos que implica. El potencial de dependencia y reacciones adversas sigue siendo una preocupación, en particular porque cada vez más personas experimentan con estos productos sin comprender sus efectos.

3. Hexahidrocannabinol (HHC): El HHC es otro cannabinoide sintético que ha surgido en el mercado. Los estudios sugieren que el HHC puede exhibir propiedades psicotrópicas, pero al igual que otros cannabinoides sintéticos, su perfil de seguridad es poco conocido. La falta de casos de intoxicación notificados complica la evaluación de sus riesgos, pero el potencial de efectos nocivos sigue existiendo.

La epidemia de problemas de salud relacionados con el vapeo

El aumento de los productos de vapeo que contienen cannabinoides sintéticos ha coincidido con un marcado aumento de los casos de EVALI. Como los cannabinoides sintéticos se comercializan a menudo en forma de vaporizador, el potencial de lesiones pulmonares graves relacionadas con su inhalación se ha convertido en un problema crítico de salud pública.

La EVALI se presenta con síntomas como tos, dolor en el pecho y malestar gastrointestinal, que a menudo requieren hospitalización. Los CDC han informado miles de casos, y la asociación con productos de vapeo que pueden contener cannabinoides sintéticos ha hecho sonar las alarmas entre los proveedores de atención médica. La ausencia de datos de seguridad sobre la exposición por inhalación a estos compuestos agrava los riesgos asociados con su uso.

Protección del consumidor y desafíos regulatorios

La falta de regulación en torno a los cannabinoides sintéticos plantea desafíos significativos para la seguridad del consumidor. Muchos productos se venden sin etiquetado estandarizado o medidas de garantía de calidad, lo que deja a los consumidores sin saber lo que están ingiriendo. Esto es particularmente alarmante dada la creciente prevalencia de estos productos en mercados no regulados.

Los recientes llamados a la supervisión regulatoria enfatizan la necesidad de requisitos de prueba y etiquetado consistentes para todos los productos derivados del cannabis. La adopción de un enfoque más riguroso en la regulación de los cannabinoides sintéticos es fundamental para proteger a los consumidores y garantizar que estén plenamente informados sobre los posibles riesgos.

Conclusión

A medida que la industria del cannabis continúa evolucionando, la aparición de los cannabinoides sintéticos presenta oportunidades y desafíos. Si bien estos productos pueden ofrecer alternativas al cannabis tradicional, no se pueden pasar por alto sus riesgos asociados y el potencial de efectos adversos. Sin una investigación exhaustiva y una supervisión regulatoria, los consumidores pueden exponerse sin saberlo a sustancias nocivas.

La conversación en torno a los cannabinoides sintéticos debe priorizar la seguridad del consumidor y la salud pública. La investigación continua sobre la farmacología y la toxicología de estas sustancias es esencial para comprender mejor sus riesgos e informar sobre las regulaciones que protegen a los usuarios. A medida que los consumidores navegan por este panorama complejo, fomentar la conciencia y la comprensión de los peligros potenciales asociados con los cannabinoides sintéticos será crucial para garantizar un mercado de cannabis más seguro para todos.

En resumen, la proliferación de cannabinoides sintéticos como el delta-8-THC, el delta-10-THC y el HHC plantea un problema acuciante de salud pública. Por ahora, con la evidencia disponible, la recomendación en este sentido es que es más seguro tener delta-9-THC regulado y legal, que arriesgarse a un efecto adverso por estos cannabinoides sintéticos, por lo que comprender sus riesgos, promover medidas regulatorias adecuadas y promover la educación de los consumidores son pasos vitales para abordar los desafíos que plantean estos productos emergentes. La comunidad del cannabis debe trabajar en conjunto para garantizar que la seguridad y la transparencia tengan prioridad a medida que la industria continúa creciendo.


REFERENCIAS

  1. Geci M, Scialdone M, Tishler J. The Dark Side of Cannabidiol: The Unanticipated Social and Clinical Implications of Synthetic Δ8-THC. Cannabis Cannabinoid Res. 2023 Apr;8(2):270-282. doi: 10.1089/can.2022.0126. Epub 2022 Oct 19. PMID: 36264171; PMCID: PMC10061328.
  2. Rossheim ME, LoParco CR, Henry D, Trangenstein PJ, Walters ST. Delta-8, Delta-10, HHC, THC-O, THCP, and THCV: What Should We Call These Products? J Stud Alcohol Drugs. 2023 May;84(3):357-360. doi: 10.15288/jsad.23-00008. Epub 2023 Mar 14. PMID: 36971760.
  3. Graziano S, Varì MR, Pichini S, Busardo FP, Cassano T, Di Trana A. Hexahydrocannabinol Pharmacology, Toxicology, and Analysis: The First Evidence for a Recent New Psychoactive Substance. Curr Neuropharmacol. 2023;21(12):2424-2430. doi: 10.2174/1570159X21666230623104624. PMID: 37357519; PMCID: PMC10616920.
  4. https://cannareporter.eu/es/2024/08/23/ethan-russo-devido-a-proibicao-ha-pessoas-a-morrer-pela-exposicao-a-canabinoides-sinteticos-perigosos/